La salud organizacional (organizational health) es un concepto que es cada vez más frecuente de escucharlo. Así como la salud física e individual es imprescindible para nuestro crecimiento y desarrollo, las organizaciones requieren tener un alto grado de salud para ser empresas que continúen creciendo en el tiempo y sean rentables.
Pero, ¿qué entendemos por salud organizacional?
La firma de consultoría McKisney define a la Salud de la Organización (organizational health) como una habilidad de la organización. En palabras de la consultora, la Salud de la Organización es “la habilidad de una organización de alinearse a una visión, una estrategia y cultura clara; de ejecutar con excelencia; y de renovar el foco de la organización a través del tiempo para responder a las tendencias del mercado.”
McKinsey ha realizado diversos estudios sobre la salud en las organizaciones y cómo es que esta impacta en la rentabilidad de una empresa. Los resultados son realmente sorprendentes.
Han llegado a la conclusión que las empresas altamente saludables pueden llegar a ser hasta 3 veces más rentables. Pero no solo es eso, existen evidencias que organizaciones que mejoraron su salud organizacional demuestran ganancias tangibles de crecimiento en tan solo 6 a 12 meses.
Las organizaciones sanas carecen de políticas burocráticas y confusión. Esto permite que las personas, comenzando con el líder, aprendan unas de otras, puedan identificar problemas críticos y los enfrenten de una manera eficiente.
Además, estas organizaciones buscan soluciones a los problemas mucho más rápido que sus rivales disfuncionales. Ello porque la "salud" tiene algunas cualidades distintivas que promueven el éxito sostenible de los objetivos de la organización.
En una entrevista con Forbes, Patrick Lencioni, uno de los expositores expertos en negocios más demandado, mencionó que existen 3 principales razones por las que contar con una organización saludable puede llevarte a alcanzar exitosamente tus objetivos. Estos son los siguientes:
Muchos líderes consideran que una mejora en las finanzas puede traer como consecuencia que los colaboradores se encuentren más comprometidos, sean más productivas y que la organización como resultado mejore su salud. Sin embargo, la evidencia demuestra que el efecto causal funciona de manera contraria. Para mejorar los resultados financieros primero debemos mejorar la salud y no al revés.
La gran mayoría de empresas centra sus esfuerzos en el control presupuestario, en la producción y estrategias comerciales. Ello se debe a que consideran que esto permitirá que los colaboradores se encuentren más comprometidos, sean más productivos y que la organización como resultado mejore su salud.
No obstante, la evidencia demuestra que en realidad funciona de manera contraria. Para mejorar los resultados financieros primero debemos enfocarnos en los factores que impactan directamente sobre la cultura. Estos son los estilos de dirección, la retroalimentación constante a los colaboradores sobre su desempeño y la satisfacción laboral de los mismos.
Una gran cantidad de empresarios consideran que, si bien es cierto que estos factores son importantes, no los ven como prioritarios. Ellos consideran que no debemos distraer recursos en estos factores y debemos centrarnos en los aspectos más duros del negocio.
Esta visión hace que gastemos mucha energía, esfuerzos y recursos en mejorar aspectos que podrían mejorar por sí solos si nos centráramos más en convertir a nuestra organización en un espacio saludable.
Según McKinsey existen cuatro ingredientes para lograrlo. Todas juntas nos aseguran los más altos niveles de salud organizacional.
Es tentativo pensar que lograr estas cuatro recetas al mimos tiempo sería lo ideal. Pero la experiencia nos revela que cuando las organizaciones buscan realizar las cuatro de manera paralela, los esfuerzos y recursos desplegados en cada una de ellas son mínimos y no llegan a tener el impacto deseado.
Por lo tanto el consejo final es centrarnos en una de estas cuatro estrategias para mejorar y concentrar en ella todos nuestros recursos. De esta manera empezaremos a ver resultados tangibles que nos permitan enfocarnos en un siguiente aspecto. Es de manera gradual y enfocada en la que debemos ir formando una organización más saludable.